Productividad no equivale a valor propio



Nos hemos creído el discurso de que para ser valiosas, debemos ser productivas. "Estar a full" y "no parar" se han convertido en sinónimos glorificantes de una mujer que está haciendo cosas con su vida. Quedamos deslumbradas frente a esa persona que hace tanto.

Pero generalmente el no parar es sinónimo de justamente eso: huir lo más rápido que una puede del mundo interior por miedo a lo que podamos encontrar, y de las propias necesidades por seguir mandatos internos y heredados que hemos incoporado como propios (y como "la" verdad).

Siglos atrás, los seres humanos vivían al ritmo de la naturaleza (no del reloj), cada uno tenía un rol en la sociedad (ninguno más importante que otro), y todo se desenvolvía en el momento presente, el foco puesto en el aquí y ahora. El estrés solo se disparaba frente a situaciones de vida o muerte, muy de vez en cuando. Falta de agua o de comida, alimentos venenosos, una tribu enemiga, un conflicto dentro de la propia (porque podía significar expulsión, es decir, muerte segura por no tener una comunidad protectora frente a las inclemencias de la naturaleza). Su cotidianeidad vibraba en armonía con su biología: nuestro cerebro fue diseñado para la supervivencia, no puede soportar estar bajo constante estrés (por eso enfermamos, enloquecemos, explotamos, etc.).

Estamos viviendo a un ritmo para el que no fue diseñada nuestra psique, nuestra alma ni nuestro cuerpo. Las exigencias y obligaciones creadas por nosotras mismas y auto-impuestas con su gran cuota de perfeccionismo, no son normales, naturales ni deberían ser nuestro objetivo (¡mucho menos señal de nuestro valor!). Estamos glorificando lo que nos quita gloria. ¿Cómo desenvolvernos 100% auténticas y vivir nuestro propósito en esta tierra, si constantemente estamos traicionándonos a nosotras mismas? ¿Cómo ser felices y tener paz interior si no nos damos el espacio y el tiempo para cultivar ambas y ver lo esencial (a nivel emocional y biológico) que son para nuestra supervivencia?


No estamos hablando de "bien o mal" (binomio demasiado enraizado en nosotras como para conectarnos con los grises, ¡y celebrarlos!). Cada una puede llegar a registrar y discernir lo que la plenifica y el tiempo y espacio que necesita para cada área de su vida. A donde apunto es a que nos preguntemos: Estas ideas que tengo sobre "estar a full", no tener tiempo para descansar, tener que estar todo el tiempo haciendo cosas...¿nacen de un lugar auténtico, brillante y entusiasmante en nosotras? ¿O son producto de la creencia de que no merecemos esos "lujos", de que no somos valiosas si no somos productivas, de mandatos sociales/culturales/familiares/defensivos internalizados? Sentate 10 minutos con estas preguntas y fijate qué aparece. Y luego seamos las mujeres valientes que somos: ¡animémonos a ser coherentes con nuestras necesidades y deseos!


© María José Cormack 2020 | Página web creada por Delfina Velarde.