Nuestra mentalidad de carencia define nuestra relación con el dinero



Vivimos en una sociedad en la que en el discurso se rechaza el dinero, pero no puede dejar de pensar en él ni hablar de él. Como si criticarlo inmediatamente disipara la obsesión que tenemos con él y fuese marca de cuán buenas personas somos.


Pero todas estas ideas y creencias que tenemos sobre el dinero son simplemente eso: ideas, conceptos que hemos creado y creído y que hoy moldean cómo nos movemos, cómo nos relacionamos con otros, cómo trabajamos y cómo juzgamos a los demás.


Hemos construido todo un sistema de creencias sobre un pedacito de papel o un número en un banco/computadora que en sí no tiene significado. A los objetos les otorgamos significado nosotros. Somos nosotros los que demonizamos o santificamos algo, no el objeto en sí el que es el diablo o dios.


Y esto lo comprobamos al observar el mundo que nos rodea: cada país tiene una idea completamente diferente sobre qué es el dinero, qué significa tener o no tener dinero, qué es una estructura económica saludable, si es fácil o no conseguirlo y si construye o destruye a una sociedad. Hay países que creen que “ad honorem” y “voluntariado” (incluso en trabajos pagos de tiempo completo) es signo de nobleza (aunque esa misma persona que desea que el otro trabaje gratis no necesariamente quiere trabajar gratis. Ej: en tu empresa o en los ofrecimientos en las redes sociales donde se felicita solamente el trabajo gratuito).

Hay países que creen que si trabajás en el área del desarrollo personal y bienestar, el no tener dinero es signo de que no sos muy bueno en lo que hacés o recién estás empezando tu carrera, porque podés generar un excelente ingreso hagas lo que hagas, y un excelente ingreso demuestra tu valor en tu profesión.


El dinero es simplemente una energía. Algo que hemos creado los seres humanos para simplificar el intercambio de bienes. ¿Es la mejor forma? No lo sé. ¿Cambiará en el futuro? Probablemente. Estamos viendo cómo todas las estructuras económicas y sociales colapsan frente a nuestros ojos. Pero para comprender nuestra relación con el dinero y la abundancia, la posibilidad de estar muy bien económicamente, de no tener una relación complicada y conflictiva con él y usarlo para nuestro mayor bien y el mayor bien de otros, tenemos que dejar de lado los juicios y aceptar que hoy es la forma en la que podemos adquirir y vender lo que necesitamos.


Y en este mundo, lo necesitamos para vivir. Lo necesitamos para dar trabajo. Lo necesitamos para acompañar y apoyar a las personas que no tienen los mismos recursos que nosotros.


Observen con curiosidad cómo las personas o instituciones que más critican y demonizan el dinero (revelando mayormente su propia carencia, miedos, broncas internas y prejuicios), son las que más piden que se les dé y más dependen del dinero de los demás para sostenerse.


Observen con curiosidad cómo las personas que confían que todo lo que necesiten les será otrogado, terminan teniendo todo lo que necesitan y monetizando su talento.


Observen con curiosidad todas las reglas que hay alrededor del dinero (“En este país nunca te va a ir bien”; “No podés vivir del arte”; “El dinero no crece en los árboles”; “Queda mal si pedís un aumento”; “¡Qué buena profesional! ¡Hace todo lo que necesitás sin pedir absolutamente nada a cambio!”; etc.) y las personas a las que más escuchan decir estas frases. ¿De qué manera están manifestando en su realidad esas creencias? ¿De qué manera la queja y el victimismo está bloqueando su potencial y su capacidad de ver oportunidades por doquier? ¿Es una persona cuya vida admirás?


Observen con curiosidad sus propios pensamientos con respecto al dinero. Cuántas veces por día piensan en él, cuáles son sus creencias sobre él, de qué manera se sienten limitadas por su falta o abundancia, qué piensan de las personas que tienen mucho dinero y de las que tienen poco, qué sensaciones físicas se despiertan en ustedes cuando escuchan hablar sobre el dinero.

El dinero no es el enemigo. Es simplemente una herramienta más que nos habilita a movernos y crear la vida que deseamos. El apegarnos a él hace que suframos, porque creemos que podemos perderlo en cualquier momento, o que podemos perdernos a nosotras mismas. Porque pensamos que dependemos 100% de otro para generarlo y gestionarlo en nuestra vida, en vez de creer en nuestras capacidades y talentos para atraerlo a nuestra vida a través de nuestros dones, nuestra labor y nuestro propio genio. Porque venimos repitiendo ideas y patrones inconscientes de generaciones atrás que determinan cómo miramos nuestra situación financiera y qué creemos de ella (y sus posibilidades). Porque no cuestionamos las creencias que se repiten todo el día, todo el tiempo, en todo lugar y todo momento, sobre el dinero y las personas que lo tienen o lo dejan de tener.


El problema es nuestro si creemos que el problema es el dinero. Es nuestra relación con el dinero y nuestras ideas sobre él lo que generan el conflicto, la escasez y la desigualdad en el mundo. Por lo visto, este tipo de juicios, prejuicios y visión, ¿ha generado un cambio en el mundo? ¿ha erradicado la pobreza? ¿ha solucionado las injusticias globales? No. Porque proyectamos nuestra propia disfuncionalidad en un simple objeto, en vez de hacernos cargo de nuestras propias limitaciones, heridas y conflictos internos irresueltos.

Cuando comencemos a sanar internamente, comenzaremos a sanar nuestra relación con el dinero y nuestra relación con los demás con respecto a este tema. Dejaremos de estar tan obsesionados con el papel verde con números impresos sobre él, lo cual nos permitirá ver las cosas desde otra perspectiva, nos habilitará a creer y confiar en la abundancia, y más importante de todo: a recordar que somos lo suficientemente valiosas para vivir una vida plena y expansiva, que nos vaya bien y vivir cómodamente en bienestar.


Cada vez que escuches creencias limitantes sobre el dinero en los demás o en tu propio diálogo interno, pausá un segundo y decite: “Yo elijo dejar de creer esto sobre el dinero. Yo elijo dejar de profundizar en el malestar y la mentalidad de carencia y escasez. Yo elijo dejar de culpar a otros por lo que se da o no se da en mi vida. Me hago responsable de mis ideas sobre el dinero y mi propia vida”.


Este tema es para seguir conversándolo por horas. Este es el primero de varios artículos que estaré escribiendo sobre esto. Si tienen alguna pregunta sobre el tema, me pueden escribir a contacto@mjcormackj.com


Pero mientras, les recomiendo de todo corazón que realicen el curso gratuito de Mujer Holística titulado “Espacio Cero”, para comenzar a cambiar su relación con el dinero y sanar las ideas tergiversadas que tenemos de él. Comienza el 12 de octubre.


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